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Usos y aplicaciones

Cuando el aire toca el producto: inocuidad y aire comprimido en la industria agroindustrial

The Role of Screw Compressors in the Agro-Industry

El ingrediente invisible que nadie menciona

En una planta de procesamiento de frutas y hortalizas, cada detalle importa. La temperatura, la higiene de las superficies, la trazabilidad del producto. Sin embargo, hay un elemento que interviene en casi todas las etapas de la línea de producción y que rara vez aparece en los protocolos de inocuidad: el aire comprimido.

Se usa para clasificar, limpiar, cortar, mover, envasar y operar la maquinaria. Y en cada uno de esos usos, existe la posibilidad de que entre en contacto directo —o indirecto— con el producto que llega al consumidor final.

El problema que no se ve

El aire comprimido no es aire ambiente. Cuando se comprime, la concentración de contaminantes presentes en él se multiplica proporcionalmente: partículas sólidas, humedad y vapores de aceite que en condiciones normales serían imperceptibles se convierten, dentro de un sistema de aire comprimido, en un riesgo real para la inocuidad del producto.

Los tres contaminantes principales que pueden estar presentes son:

  • Partículas sólidas: provenientes de las tuberías, el compresor y el aire de entrada. Incluyen polvo, óxido y fragmentos metálicos.
  • Humedad: favorece el crecimiento de microorganismos como bacterias, levaduras y mohos dentro de las líneas de producción.
  • Aceite: originado por compresores lubricados o por filtración inadecuada. Puede contaminar el sabor, el olor y la inocuidad del producto final.

El problema central es que estos contaminantes no siempre son visibles. Una línea de producción puede estar operando con aire comprimido fuera de especificación durante semanas sin que nadie lo detecte —hasta que el daño ya está hecho.

Lo que establece la norma internacional

La norma ISO 8573-1:2010, publicada por la Organización Internacional de Normalización, establece las clases de pureza del aire comprimido en función del tipo y concentración de tres contaminantes: partículas sólidas, agua y aceite. Esta norma es el principal referente para especificar y verificar la calidad del aire en sistemas industriales, independientemente del punto del sistema donde se mida.

Para la industria alimentaria y agroindustrial, los procesos con actividades sensibles requieren como mínimo una calidad de aire clase 2:2:1, donde la clase 1 en aceite garantiza que no haya contaminación residual que afecte el sabor, olor o inocuidad del producto.

En aplicaciones donde el aire entra en contacto directo con el alimento —como el soplado de frutas y hortalizas, el corte o el transporte neumático— se recomienda alcanzar la Clase 0 en aceite, el nivel más estricto de la norma.

El APPCC y el aire comprimido como punto crítico de control

El sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC) —adoptado internacionalmente por la Comisión del Codex Alimentarius de la FAO/OMS— es el instrumento de referencia para identificar peligros específicos en la producción de alimentos y establecer medidas preventivas para su control.

Este sistema, de fundamentos científicos y carácter sistemático, se centra en la prevención en lugar de basarse principalmente en el ensayo del producto final. Dentro del APPCC, el aire comprimido debe considerarse un punto crítico de control cuando entra en contacto directo con el producto o con superficies que están en contacto con él.

En México, estos principios están incorporados en la NOM-251-SSA1-2009 — Prácticas de higiene para el proceso de alimentos, bebidas o suplementos alimenticios — que establece como requisito obligatorio para la industria alimentaria mexicana la aplicación de los principios de higiene del Codex Alimentarius, incluyendo el análisis de peligros y el control de puntos críticos en todas las etapas del proceso productivo. Su cumplimiento es supervisado por la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios).

Los sistemas internacionales de certificación en seguridad alimentaria como IFS, BRC e ISO 22000 recomiendan explícitamente incorporar el aire comprimido dentro del plan APPCC de la empresa, estableciendo límites críticos de calidad verificables y documentados.

El compresor de tornillo: la columna vertebral de una planta en movimiento

En operaciones agroindustriales de mediana y gran escala, el compresor de tornillo rotativo libre de aceite es el equipo más adecuado para cumplir con estos requisitos. Su principio de funcionamiento —dos rotores helicoidales que comprimen el aire sin contacto directo entre sí— elimina desde la fuente la posibilidad de contaminación por lubricantes.

Los sistemas de aire comprimido utilizados en procesamiento de alimentos son la cuarta fuente de energía más utilizada en este sector, después de la electricidad, el gas y el agua. Esta posición refleja el alcance real del aire comprimido en la operación: está presente en prácticamente todas las etapas del proceso, desde la recepción de materia prima hasta el sellado del producto terminado.

Los compresores de tornillo ofrecen ventajas operativas concretas para este tipo de instalaciones:

  • Flujo continuo y estable: a diferencia de los compresores de pistón, no generan pulsaciones que afecten la presión en los puntos de uso
  • Operación silenciosa y con baja vibración: compatible con ambientes de producción donde el ruido y las vibraciones pueden afectar equipos sensibles
  • Menor mantenimiento: menos piezas en movimiento se traduce en mayor confiabilidad y menos paros no programados

Un sistema diseñado para la realidad de tu planta

No todas las líneas de producción tienen los mismos requerimientos. El caudal necesario, los puntos de consumo simultáneos, la presión de operación y el nivel de pureza requerido varían según el tipo de producto, el proceso y las certificaciones que la empresa deba mantener.

Por eso, el punto de partida siempre es entender la operación real antes de elegir el equipo. Nuestros asesores pueden ayudarte a encontrar la solución correcta para tu planta: cbscompresores.com.mx/contacto

Preguntas frecuentes

¿Por qué el aire comprimido es un riesgo de inocuidad en una planta de alimentos?

Porque el aire comprimido no es aire ambiente: al comprimirse, la concentración de contaminantes se multiplica proporcionalmente. Partículas sólidas, humedad y vapores de aceite que serían imperceptibles en condiciones normales se vuelven un riesgo real para la inocuidad del producto.

¿Cuáles son los contaminantes del aire comprimido en la industria alimentaria?

Tres: partículas sólidas provenientes de las tuberías, el compresor y el aire de entrada; humedad, que favorece el crecimiento de bacterias, levaduras y mohos; y aceite, originado por compresores lubricados o filtración inadecuada, que puede afectar el sabor, el olor y la inocuidad del producto.

¿Qué calidad de aire comprimido exige la industria alimentaria?

La norma ISO 8573-1:2010 establece las clases de pureza. Para procesos con actividades sensibles se requiere como mínimo calidad clase 2:2:1. En aplicaciones donde el aire toca directamente el alimento —soplado de frutas y hortalizas, corte o transporte neumático— se recomienda alcanzar la Clase 0 en aceite.

¿El aire comprimido debe incluirse en el plan APPCC?

Sí. Dentro del sistema APPCC, el aire comprimido debe considerarse un punto crítico de control cuando entra en contacto directo con el producto o con superficies que están en contacto con él. Certificaciones como IFS, BRC e ISO 22000 lo recomiendan explícitamente.

¿Qué dice la normativa mexicana sobre esto?

La NOM-251-SSA1-2009 incorpora los principios de higiene del Codex Alimentarius y establece como requisito obligatorio el análisis de peligros y el control de puntos críticos en todas las etapas del proceso productivo. Su cumplimiento lo supervisa la COFEPRIS.