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Uso del Compresor de Aire a través de la Historia

Uso del Compresor de Aire a través de la Historia

El aire como móvil universal es valorado desde los confines de la historia, desde ese primer momento que tuvimos conciencia y control de este elemento. Es esa energía vital que para los primeros asentamientos humanos fue muy útil al avivar y controlar el fuego; surgida de nuestros propios pulmones. Sin embargo, con el inicio de la metalurgia (hace 5000 años, aprox.), los hombres se vieron en la necesidad de generar aire con mucha más presión para aumentar la temperatura del fuego, dando origen a la demanda de este energético para el desarrollo de la humanidad.

A partir de esa época la necesidad de aire a mayor presión fue en aumento. Los distintos pueblos y culturas encontraron sus propias soluciones. En el Antiguo Egipto, Ktesibio de Alejandría (285-222 a. C.) encabezó una revolución en las ciencias físicas y matemáticas que dio origen a los primeros artefactos motorizados por aire (el fuelle manual, por ejemplo, o la catapulta basada en un cañón neumático que comprimía aire en los cilindros). Padre de la neumática y fundador de la Escuela de Alta Mecánica, escribió el primer tratado de aire comprimido con el que sentó las bases para el desarrollo de esta tecnología.          

Griegos y romanos adoptaron y mejoraron estos mecanismos con instrumentos que buscaban aprovechar al máximo la elasticidad del aire. Heron de la Alejandría helenística, en el siglo primero, por ejemplo, inventó un motor a vapor básico.   

No fue hasta la segunda mitad del siglo XVII que Otto Von Guericke crea la primera bomba de vacío, y cien años después, en 1762, John Smeaton remplazaba los muelle de pie con su cilindro soplante. En la década siguiente, Wilkinson inventaba la primera máquina neumática de la historia en 1776, considerada el prototipo del compresor atmosférico moderno. Que finalmente se patentó en 1829, marcando el inicio de los procesos productivos y la industrialización de los compresores.    

Ya adentrada la segunda etapa de la Revolución Industrial, el aire comprimido se comienza a utilizar sistemáticamente con herramientas neumáticas diversas. Un hecho destacado fue la construcción del túnel de Mont-Cenis de 13.6 kilómetros de longitud, en 1857. En el momento de iniciar, los ingenieros se dieron cuenta que con las técnicas hasta entonces conocidas tardarían 30 años en construirlo; optaron por emplear una perforadora de aire comprimido que les permitió avanzar muy rápido, hasta dos metros diarios. Con la construcción de este túnel se abrió pasó, entre otros instrumentos, al primer martillo neumático en 1880.  

Eran los tiempos en los se originaban discusiones técnicas muy intensas sobre la rentabilidad del aire comprimido como energía motriz, en comparación con el motor de gas, la máquina de vapor e, incluso, la electricidad.

En 1878, en Alemania, se dio a conocer un compresor con un solo rotor en forma helicoidal, lo que abrió la puerta para que Lysholm, más de cincuenta años después en 1934, patentara el compresor de tornillo con dos rotores circulares.

Durante todo el siglo pasado se fabricaron exponencialmente compresores de todo tipo. El 1904, Atlas Copco introdujo el compresor de pistón que fue mejorado tiempo después por David Roos. En 1950, también se empezó a experimentar con compresores libres de aceite y portátiles. Así, los avances tecnológicos permitieron fabricar artefactos cada vez más sofisticados y con mayor eficiencia.

Desde comienzos del presente siglo, uno de los objetivos de los desarrolladores es confeccionar compresores con el menor impacto ambiental, además de equipos operados a distancia a través de internet o vía telefónica.     

Es tan basta su utilidad que actualmente se siguen produciendo desde los tradicionales compresores de pistón, pasando por los de tornillo, de scroll, centrífugos, los libres de aceite, hasta robots neumáticos e instrumentos automatizados, entre otros.

El aire comprimido está consolidado como una de las principales fuerzas motoras; una fuente de energía indispensable para la industria en general y tan versátil para infinidad de aplicaciones de toda índole.

Es una de las fuerzas más antiguas del mundo, una fuerza elemental que forma parte del proceso de producción de prácticamente todos y cada uno de los productos que tenemos en casa, en el trabajo, en cualquier lugar; de cada uno de los objetos que nos rodean y portamos día con día.               

En toda esta historia, CBS Compresores ha dado su propia aportación desde 1971 con equipos 100 % mexicanos. Somos una empresa que, además de estar comprometida con la alta calidad, nos importa mucho innovar y difundir los avances tecnológicos sobre la neumática. Creemos firmemente que conocer y tomar conciencia de toda la historia que hay detrás de cada compresor, permitirá a nuestros clientes y a nosotros mismos seguir innovando en nuevos equipos y diversificando las aplicaciones.

 

El aire es la sustancia etérea que
da origen al mundo diverso e inestable.
Anaxímenes
Filósofo presocrático

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