Presencia del aire comprimido en el arte (aerografía)

Es innegable la importancia de los compresores de aire en la industria. Los encontramos activando herramientas neumáticas, dando vida a líneas de producción, facilitando procesos y volviendo más eficientes las tareas; ayudando a crear un mejor futuro a través de la elaboración de alimentos, bebidas, medicamentos, insumos y bienes de consumo en general. 

Pero el campo de acción del aire comprimido va más allá del ámbito industrial;  existen infinidad de aplicaciones alternativas para él. Hoy hablaremos de una muy especial: el uso de compresores en la creación artística y artesanal, y más específicamente, en la pintura con aerógrafo.

Desde tiempos remotos, el hombre ha experimentado la necesidad de comunicar su interioridad y la manera particular en que percibe su entorno, a través de la expresión pictórica. Encontramos muestras de ello en diversos puntos del planeta; las cuevas de Altamira en España, por ejemplo, considerado uno de los registros artísticos más importantes de la era prehistórica, y declarado Patrimonio Mundial por la Unesco; es un conjunto imponente de grabados y pinturas que datan de aproximadamente hace 15,000 años; realizadas directamente sobre la piedra, retratan escenas con animales, signos y manos. 

Es precisamente en estas últimas donde encontramos el precedente más remoto de la técnica que abordaremos hoy. Una vez preparado el pigmento, este se llevó a la boca y soplándolo con fuerza, se posó la mano sobre la roca, “escupiendo” esta mezcla de pintura y saliva directamente sobre ella, para dar origen así a una impresión en negativo de esta parte del cuerpo.

A grandes rasgos, así funciona la aerografía. Con la diferencia de que en la actualidad, en lugar de la boca y el aire de los pulmones, usamos un instrumento especializado y un compresor de aire. Esta herramienta se llama aerógrafo y es un dispositivo neumático que genera un fino rocío de pintura y cuyo sistema de gatillo y boquilla hacen posible el uso de diámetros variados, permitiendo así el trazo de líneas muy finas y también la cobertura de áreas relativamente amplias. 

Esta técnica pictórica es una de las más complicadas y especializadas, ya que no depende del tacto como muletilla; es, por antonomasia, la técnica a mano alzada. Requiere conocimientos específicos y mucha práctica. Intervienen en su ejecución, además de la erudición y pericia del artista, una multitud de factores. La correcta preparación y conocimiento de las características físicas y químicas del sustrato y el pigmento a utilizar; limpieza y lijado de la superficie (de ser necesario), enmascarado de áreas a proteger, selección y dilución apropiada de la pintura según la base y consistencia requerida, protección del operador (uso de cubrebocas, guantes y ropa adecuada) y zonas circundantes. La elección del aerógrafo apropiado, el buen uso, lavado y mantenimiento continuo, son factores esenciales para alargar la vida del mecanismo y obtener excelentes resultados.

Otra variable de suma importancia es contar con un compresor apto para la operación de la herramienta. A continuación enumeramos una serie de recomendaciones para adquirir el correcto:

  • Nivel sonoro bajo, de preferencia que no exceda los 70dB 
  • Que suministre una presión de 1.5 a 2.5 bar
  • Potentes, con autonomía de trabajo y tanque incorporado
  • Con auto arranque/stop para un entorno más silencioso y cómodo
  • Pequeños y fáciles de trasladar
  • Libres de aceite
  • De bajo mantenimiento
  • Adquirir un filtro anti-humedad 

No obstante la cantidad de requisitos para su ejecución, el aprendizaje y dominio de la aerografía es un recurso de gran valor entre artistas y artesanos debido a la gran calidad de que se puede obtener en sus acabados y, sobre todo, a la enorme versatilidad que ofrece. Con esta técnica se pueden obtener resultados sumamente realistas sobre, prácticamente, cualquier superficie; además de los regulares usados en el arte pictórico (papel y lienzo), son susceptibles de ser usados como sustratos en esta técnica la madera, metal, pasta, piel, piedra, plástico, tela, cerámica, concreto, acrílico, vidrio… 

Gracias a esta característica, podemos ver esta técnica en múltiples y variadas aplicaciones; la ilustración artística, pintura mural y de artesanías, rotulado, restauración, decoración textil y de vehículos, personalización de objetos en general, maquetado y detallado, edición e intervención fotográfica, maquillaje, repostería y muchas más. 

En CBS encontrarás nuestra serie Air.co libre de aceite, con el compresor idóneo para tus proyectos de aerografía. Nuestros especialistas en línea pueden ayudarte a elegir el equipo que mejor se ajuste a tus necesidades ¡Contáctanos!

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